miércoles 17 de noviembre de 2010
Sahara
Cualquiera que niegue que en Marruecos hay una dictadura encubierta, y un apareheid contra bereberes y saharauis, es que no ha puesto en su puta vida un pie en aquellas tierras, o no se ha mezclado lo suficiente con la gente de allí, no se ha sentado a tomar un te con la gente local, o no ha abierto demasiado los ojos para no sentirse incómodo. Por eso me hace gracia ver en el parlamento al PP y al PSOE (y a todos en general) jugando a la patata caliente con el conflicto del Sáhara, cuando la mayoría de los políticos que están hoy sentados allí, viejos y jóvenes, no han movido jamás un dedo. Hay una cosa que es más triste aun que no poder cambiar las cosas, y es tener el poder de cambiarlas (como cuando Rajoy fue ministro de educación) y no hacer absolutamente nada. Por eso Moratinos es un perfecto mierda, y también lo son Rajoy, Zapatero, Bibiana Aido, Esperanza Aguirre, Trinidad Jimenez, Gallardón, Camps, y toda la basura que tenemos mamando de la gran zorra que es y siempre fue España, el coño de la Bernarda, siempre poblado por ladillas, parásitos de esta sucia Iberia sumergida en el lodo de la incultura, la soberbia, el gatillo fácil y la hipocresía manchada de demagogia.
Dejo un enlace al artículo que escribió Reverte, en 1975, cuando el gobierno de España se retiró, como la rata cobarde que suele ser últimamente, del Sáhara ante la marcha verde, y partió de aquel desierto dejando atrás un paisaje de represión camuflado con conformidad internacional. Aun me soprenden los españoles que gritan !Gibraltar español!, porque ¿quién en su sano juicio y con dos dedos de frente no se avergüenza ahora de ser español al ver las noticias?
http://www.focoblanco.com.uy/2010/11/asi-escribia-arturo-perez-reverte-sobre-el-sahara-en-2005-como-enviado-especial/
domingo 30 de mayo de 2010
Las diosas también se hacen viejas
Estaba yo estudiando tranquilamente a las 5 de la mañana, cuando una imagen asaltó mi cerebro de repente. Tenía yo unos 12 o 13 años y conocí por primera vez a Eva Miller. Resulta que mi padre vendía por aquel entonces sábanas en el mercado de La pobla de Vallbona (creo recordar), y yo le acompañaba cuando vino a comprar una clienta habitual. En aquel momento me pareció una mujer mayor un poco arrogante y muy quemada de todo, el tipo de clienta que mi padre, con el paso de los años, me dejaba por no mandarla él a la mierda. Por ese motivo siempre que venía la atendía yo, y poco a poco le fui cogiendo un extraño cariño por el odio que le tenía, yo la veía como una bruja vieja, malhumorada, gorda y arrugada, hasta que mi padre me contó una historia.
Con mi incipiente juventud me pregunté como habría sido esa señora que tanto miedo me daba, ¿fue tan bella como decían?, ¿Cómo fue su vida?, finalmente di con la respuesta y encontré unas viejas fotografías que dejaron volar mi imaginación, algunas de las cuales dejo en este blog para que juzguéis vosotros mismos. En particular una foto permanece en mi memoria, en la cual mi vieja bruja era una preciosa princesa de ojos oscuros, mirada ardiente y labios carnosos. Eso me mostró una triste realidad, y es que si no mueren jóvenes, todos, princesas incluidas, viven lo suficiente para verse convertidas en brujas. El tiempo pasa y nos quema poco a poco, nos martillea y nos roba cada minuto de una manera cruel, arruga nuestra piel y nuestra mirada, acartona los rasgos aterciopelados de cualquier rostro, incluso a las diosas les hace ese flaco favor. Vamos camino del fin sin darnos cuenta, perdiendo cada minuto, dejando de vivir la vida. Me pregunté cuantos hombres habrían perdido el alma por esos mismos huesos que yo veía (y sigo viendo a veces) encarnados en una señora de desproporcionadas medidas, arrugadas muecas, mala hostia e inconformidad, y deduje que fueron muchos los que fueron rechazados, muchos los que desearon acariciarle su largo y precioso pelo negro que ahora llevaba, mal teñido, de un amarillo que recordaba al de Ofelia de Mortadelo y Filemón. El tiempo pasó y arrugó la rosa, que ahora era un montón de gusanos sobre pétalos marchitos, sobre glorias olvidadas.


jueves 1 de abril de 2010
Amagos
Un amago es cuando algo parece, pero luego no es, como cuando yo era pequeño y un amigo hacía como que te iba a dar un chicle, y luego el cabrón se lo guardaba. Luego hay otros tipos de amagos más sutiles, pero a fin de cuentas encierran el mismo sentido. Son esas veces que la vida parece que va a cambiar en algo a mejor, pero luego todo se queda como estaba, y luego ocurre un nuevo amago, y luego otra vez, y otra . . .
Eso pasa muy de continuo, es decir, que depositamos esperanzas en algo que creemos hará cambiar nuestra desesperada monotonía, y al final caemos de nuevo al pozo del que intentábamos salir, como un bucle, algo así como la película esa de El día de la marmota, en la que un tipo despierta todos los días en a la misma hora y todo se repite una y otra vez, los mismos errores sin salir de ese bucle, y al final cada amanecer se convierte en un amago de esperanza que nunca llega a ningún sitio.
Finalmente queda una reflexión de todo eso, generalmente el pozo del que se intenta salir no está tan mal, tiene luz, un cuarto, un lugar desde el que escribir, una familia, unos amigos de verdad, y de vez en cuando un buen te para calentar el estómago en buena compañía. Feliz día de la marmota a todos.
miércoles 6 de enero de 2010
Carrera de fondo
Hay un momento en la vida, o varios momentos, en los que te sientes nadando contra corriente en algo que sabes que no puedes vencer, en un líquido que a la larga sabes que va a acabar arrastrándote. Y en ese momento puntual en el cual he estado alguna vez me acordé siempre de Haníbal Barca, el general cartaginés que hostigó a Roma durante más de una década. Me acordé de el porque en realidad lo suyo fue una carrera de fondo que sabía que no podía ganar, las tropas jamás eran repuestas con la rapidez de Roma, que contaba con la ventaja de pelear en casa, y sabía que tarde o temprano llegaría su hora. También supuso una carrera de fondo para Roma, que veía perder a cada una de sus ciudades, ardiendo el llamas mientras Haníbal desfilaba delante de ellas, provocando nuevas batallas que el genio militar jamás perdía. Fue entonces cuando Fabio Cunctator fue designado dictador del imperio durante 6 meses, para intentar parar a Haníbal ( la particular carrera de fondo del imperio romano ) y concluyó algo que debe de saber toda persona que crea estar en una carrera de fondo que sabe que algún día ha de perderla si no para, y es que cuando no puedes vencer a tu enemigo en el campo de batalla, has de hostigarlo fuera de él. Fabio rodeo a Haníbal con ejércitos que nunca entrarían en batalla con Haníbal, pero que le impedían salir de caza para alimentar a sus tropas, que les impedía hacer pequeños grupos de reconocimiento para conocer mejor la orografía del terreno, bajó su moral y la de sus tropas. Sabia elección Fabio, y sabia lección.
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Con esta anécdota a grandes rasgos contada sobre Haníbal y sobre como se consiguió una estrategia con la cual vencer al invencible, vengo hoy a deciros que cuando creáis estar en una carrera de ese tipo, yo os recomendaría no acabar como Haníbal, derrotado por no saber parar su carrera a tiempo, os recomendaría luchar contra la adversidad no directamente, si no poco a poco, de una manera tal vez más cobarde, pero a la larga más efectiva. Los grandes problemas no se solucionan de un día para otro, con grandes decisiones que cambian el destino de las personas, se solucionan como una partida de ajedrez, con movimientos múltiples que atosigan, que previenen y que enredan al oponente. ¿Pero que hacer si la adversidad no es debida a una persona o a una entidad propia?, hay veces que el mayor enemigo son nuestros sentimientos, que el mayor enemigo somos nosotros mismos, en esos casos no se puede permitir perder la batalla, porque si se pierde nos perdemos nosotros con ella, perdemos posiblemente el juicio y la razón, el raciocinio y la humanidad que debería caracterizarnos. En esos casos, la única manera de ganarnos a nosotros mismos si no podemos hacerlo directamente es al igual que Fabio, hacerlo poco a poco, venciendo poco a poco a nuestros pequeños fantasmas interiores, venciendo poco a poco pequeñas batallas a nuestros sentimientos.
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Por último, desearos que nunca perdáis una carrera de fondo por no saber parar a tiempo, por no saber cortar con aquello que os hace morir poco a poco, hay demasiadas carreras de fondo en la vida como para morir en la primera.
jueves 10 de diciembre de 2009
Profetas de la ciencia
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Carl Sagan:
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El derecho de libre expresión cuando nadie contradice al gobierno, la libertad de prensa cuando nadie está dispuesto a formular las preguntas importantes, el derecho de reunión cuando no hay protesta, el sufragio universal cuando vota menos de la mitad del electorado, la separación de la Iglesia y el Estado cuando no se repara regularmente el muro que los separa. Por falta de uso, pueden llegar a convertirse en poco más que objetos votivos, pura palabrería patriótica. Los derechos y las libertades o se usan o se pierden.
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En la ciencia suele ocurrir que un científico diga: "Es un buen argumento, yo estaba equivocado", cambie de opinión y desde ese momento no se vuelva a mencionar la antigua posición. Realmente pasa. Aunque no lo frecuentemente que debería ya que los científicos son humanos y el cambio es a veces doloroso. Pero ocurre cada día. No recuerdo la última vez que algo así pasó en política o religión.
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Aceptamos los productos de la ciencia, pero hemos rechazado sus métodos.
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La Tierra es un lugar más bello para nuestros ojos que cualquiera que conozcamos. Pero esa belleza ha sido esculpida por el cambio: el cambio suave, casi imperceptible, y el cambio repentino y violento. En el Cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio.
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Richard Dawkins
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Todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez. Algunos simplemente vamos un dios más allá.
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Personalmente, yo prefiero mirar hacia el futuro en donde un programa de ordenador gane el título mundial de ajedrez. La humanidad necesita una lección de humildad.
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La fe es la gran "escabullida", la gran excusa para evitar la necesidad de pensar y evaluar las diferencias. La fe es creer a pesar de (o incluso tal vez debido a) la falta de evidencias.
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Se ha convertido casi en un comentario cliché, que nadie hoy en día alardea de ser un ignorante en literatura, pero es aceptable socialmente alardear de ignorar la ciencia y afirmar orgulloso que se es un incompetente en matemáticas.
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El hecho de que la vida surgiese a partir de casi nada, apenas 10.000 millones de años después de que el universo surgiese a partir de literalmente la nada, es un hecho tan asombroso que estaría loco si intentase encontrar palabras que le hicieran justicia.
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Dentro de poco pondré más, porque ahora tengo prisa.
Saludos.
domingo 6 de diciembre de 2009
Salazón
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Y la soledad me invade al despertar
un rayo de luz me abre los ojos, cansado
y aun no he dejado del todo de llorar
aun no he dejado tampoco de soñar
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Nadie ya conmigo a mi lado duerme
y el viento frio me cala, me hiere
me despierto cubierto de sudor, helado
una sensación extraña de describir
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La brisa recorre mi cuerpo al bajar
los coches pasan y no dicen nada
los pájaros ya no parecen cantar
mi mente explota, parece cansada
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Voy de camino al andén de una vieja estación
que me sabe a metal frío y a larga despedida
un tren esperando parece varado, sin intención
la noche comienza con luna triste, herida
una mujer se despide, ni me mira al pasar
que recuerdos aquellos, cuando ese era yo
cuando aun el mundo no parecía acabar
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Mi camino sigue de vuelta a casa
hace frío, o al menos eso dice el corazón
un niño me mira y una sonrisa me saca
aunque al parecer no tenga razón
la tarde me llega, con sabor a resaca
sabe a pescado muerto, de salazón
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Fernando Cervera
sábado 31 de octubre de 2009
Sobre barcos que se hunden
Hace años que descubrí que mirar al mar es algo más que un simple gesto, que hay ojos que cuando miran en la profundidad del horizonte no solo ven olas, barcos, gaviotas y todas esas cosas, hay gente que mira al horizonte y ve un largo adiós, vidas separadas, tierras lejanas que dejaron atrás, o también barcos que se hundieron en la inmensidad de la nada, en la soledad más absoluta, lejos de cualquier puerto y de cualquier persona querida. Por eso desde pequeño la imagen de un barco hundido me ha llamado la atención, y poco a poco, con el paso de los años, las decepciones y las batallas perdidas, comencé a ver muchos tipos diferentes de barcos, porque no todos los navíos son de madera y metal, hay navíos de sentimientos, hay personas que en si mismas son barcos errantes que no tienen un puerto al que aferrarse, y tarde o temprano todo barco acaba su vida en la mar.
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Hace no mucho tuve el extraño privilegio de ver como un barco se hundía, no de los de verdad, de madera y tachuelas, si no un barco de los otros, de esos de sentimientos, esperanzas y sueños, pude ver y sentir como los años habían carcomido los sueños y las ganas de hacer de este mundo un lugar mejor, pude ver como las decepciones, las personas, las promesas incumplidas, las tardes solitarias paseando por la ciudad viendo al resto del mundo proseguir como si nada ante su desgraciado corazón, todo eso hizo un agujero en el corazón del navío, y acabó hundiéndose sobre el océano, y finalmente se fundió en uno solo con él. Cedió ante todo y se dio cuenta que el mar no esta hecho para navíos, es decir, que la sociedad no permite sentimientos sinceros porque el resto del mundo no los comparte, y finalmente el darse cuenta de que el mundo no era un buen lugar para vivir, que nunca lo fue y que nunca lo será, le hicieron transformarse en alguien diferente, en alguien con ganas de olvidarlo todo y sobrevivir, porque como decía un buen amigo mío en el tablero de ajedréz de la vida, cada cual se escaquea como puede, así que finalmente cedió, y sus ultimas esperanzas por no hundir su barco, por no hundirse con él, fracasaron.
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Ahora su barco está en el fondo del mar, como un viejo recuerdo de quien fue, esperando a alguien que sepa mirar dentro de él, que quiera sacarlo de allí, pero mi amigo en su corazón sabe que nadie lo rescatará, que ese barco recién hundido se pudrirá y destrozará más con el paso de los años, porque a fin de cuentas y como dije antes, el mar nunca fue hecho para naves.


